siempre tuve curiosidad. pero no la curiosidad sana, la de romper cosas para ver cómo funcionan por dentro. a veces las arreglaba, a veces no, pero siempre aprendía algo.
mi primera interacción con un computador fue una pc blanca familiar con windows 98. a los 3 años descubrí snes9x. no recuerdo cómo estaban esos archivos ahí, solo sabía abrir la lista interminable de roms que había.
a los 9 años me regalaron mi primer teléfono android, un samsung galaxy i5500. descubrí en internet que existía algo llamado cyanogenmod 7.2, el cual era una modificación del sistema operativo. grave error. empecé a leer tutoriales en xda-developers hasta que lo brickeé. el castigo fue horrible: solo podía usarlo con supervisión de mi madre por minutos al día. un año después ya no tenía el castigo y tenía más tiempo, reintenté el flasheo de la custom rom con éxito.
a los 15 rompí el mbr probando dual boot con linux. sin otro pc, usé un cable otg + teléfono + pendrive para grabar un livecd. restauré el boot sin perder datos y sin que nadie se enterara.
lo común de todo esto? que me metía en problemas innecesarios. a veces lo pagaba caro, a veces salía con la mía, pero eso hacía que terminara aprendiendo más en el proceso.
la tecnología fue mi refugio cuando las cosas estaban difíciles. me encerraba en mi cuarto con consolas y hardware porque ahí tenía control.
pero también aprendí que la ingeniería no es solo código, es gente.
cuando recién entré a la universidad, me costaba el doble que a mis compañeros. veía cómo los demás aprendían más rápido el contenido de las clases. yo tenía que volver a estudiar en casa, y a veces hasta estando enfermo igual iba a clase para no perderme el material.
hoy, a mis 24 años, soy ingeniero civil informático. vivir en escasez me ha obligado a encontrar soluciones cuando no hay presupuesto para comprarlas. creo que esa es la verdadera ingeniería.
no todas las cosas se pueden resolver solo. busco equipos para integrarme, aportar y crecer con los demás.